El príncipe Harry y Meghan Markle convirtieron un partido rutinario de Super Rugby en un espectáculo global el viernes por la noche. La pareja asistió al enfrentamiento entre los NSW Waratahs y Moana Pasifika en el Allianz Stadium, atrayendo la atención del mundo entero. Su presencia transformó lo que de otro modo sería un evento deportivo local en un acontecimiento de repercusión internacional, demostrando una vez más su capacidad para cautivar al público y generar un gran interés mediático.








