Jana Kulan, una exjugadora de voleibol de élite que compitió en diez países, ha asumido el rol de entrenadora con una misión clara: convertir el voleibol en una experiencia divertida e inspiradora para todos. Este nuevo camino, aunque desafiante, le resulta profundamente gratificante y enriquecedor.
Jana Kulan ha dado un paso audaz al pasar de jugadora de élite a entrenadora, ¡un cambio que disfruta al máximo!
A principios de este año, Kulan, exestrella de las selecciones nacionales de su Eslovaquia natal y Azerbaiyán, también se unió a la Comisión Europea de Entrenadores. Su transición al entrenamiento comenzó de forma casual. Enfrentando dificultades personales, encontró consuelo y un nuevo propósito en el voleibol, aunque desde una perspectiva diferente. Un curso de Nivel 1 de Entrenamiento de la FIVB en Estonia, impartido por John Kessel, fue un punto de inflexión. Kessel, ahora su amigo y mentor, la ayudó a comprender que el voleibol aún podía desempeñar un papel fundamental en su vida.
El paso de atleta de élite a entrenadora exige un cambio total de mentalidad. Como jugadora, la atención suele centrarse en uno mismo, con el apoyo de muchos. Sin embargo, como entrenadora, el papel es principalmente servir a los demás. Jana enfatiza la importancia de estar presente y marcar la pauta, llegando primero a las sesiones para guiar e inspirar. Es una dinámica completamente diferente.
Kulan atribuye gran parte de su éxito a su esposo, su compañero desde 2014. Entrenan juntos, complementándose mutuamente: ella destaca en tácticas y técnica, mientras él se enfoca en la gestión de personas, la construcción del equipo y la comunicación fluida. Jana subraya la importancia de un pensamiento innovador en el entrenamiento, reconociendo que no existe un enfoque único para todas las situaciones.
Recientemente, Kulan impartió clínicas en la India, donde sus lecciones fueron recibidas con gran entusiasmo e interés.
Entrenar a jóvenes presenta sus propios desafíos. Jana, con su historial competitivo, observa que este impulso no siempre es compartido por los jugadores más jóvenes, quienes podrían ver el voleibol más como una actividad social. También reconoce que la juventud actual se enfrenta a las presiones de las redes sociales que promueven una perfección inalcanzable, y a menudo lucha con el fracaso. Sin embargo, cree que el deporte, y el voleibol en particular, ofrece una plataforma crucial para desarrollar resiliencia, responsabilidad e individuos completos al enseñarles a superar los contratiempos.
Inspirada por la influencia de John Kessel, Jana ahora busca encender la misma pasión en otros. Sus recientes clínicas en la India revelaron un gran apetito por el conocimiento entre los profesores de educación física y entrenadores locales. Estas experiencias son extremadamente gratificantes, especialmente cuando los participantes expresan no solo haber aprendido, sino también haber disfrutado genuinamente del voleibol por primera vez en años.
Reconociendo la dura competencia del voleibol con otros deportes por el talento joven, Jana insiste en que la diversión es primordial. Aboga por un enfoque de enseñanza revisado: en lugar de centrarse inicialmente en habilidades técnicas complejas como el pase de dedos, que pueden ser desalentadoras, sugiere comenzar con el remate. Esto permite a los niños experimentar inmediatamente la emoción y la recompensa de golpear el balón, lo que los hace más propensos a seguir comprometidos. Kulan también defiende el voleibol como un deporte para todos, independientemente de la estatura o la habilidad física, citando el éxito de Japón a pesar de tener jugadores más bajos y destacando la inclusividad del voleibol sentado, incluso para personas sin discapacidad.
El impresionante currículum de Jana incluye también una etapa en Vietnam, donde regresó para jugar y actuar como entrenadora al mismo tiempo.
Como entrenadora, Jana también ha superado obstáculos específicos de género. En Turquía, observó una sutil dinámica competitiva en la que los entrenadores masculinos parecían más motivados a no perder contra un equipo dirigido por una mujer. Esto resalta la rareza de las entrenadoras, razón por la cual aplaude la iniciativa de la FIVB de incluir al menos una mujer en el cuerpo técnico de cada equipo. Una mayor visibilidad de los modelos femeninos empoderará a otras para seguir sus pasos, haciendo que las cuotas sean innecesarias a medida que el mérito por sí solo determine el éxito.
Jana proyecta la imagen de alguien que ha logrado un equilibrio entre la confianza en sí misma y la humildad, siempre dispuesta a desafiarse. Sus diversas experiencias jugando y entrenando en países como Japón (admirado por su disciplina) y Vietnam (donde redescubrió la alegría del juego) han forjado su enfoque. Comprende que los modelos exitosos no son universalmente transferibles.
Finalmente, Kulan resume su filosofía con sabias y conmovedoras palabras: “Aunque no podemos controlarlo todo, podemos influir en mucho. El verdadero liderazgo, especialmente en el entrenamiento, no se trata de tener siempre las respuestas o de hablar sin parar. Se trata de saber cuándo dar un paso atrás, crear espacio para que otros hablen y actúen, y estar abierto a múltiples perspectivas. Al desafiarte a ti mismo, escuchar atentamente y rodearte de personas que te ayuden a crecer, no solo te conviertes en una mejor persona, sino también en un mejor entrenador. Incluso en el deporte competitivo más exigente, siempre hay un lugar para que todos se sientan bienvenidos e incluidos.”
La segunda vida de Jana en el voleibol acaba de empezar.








