La Federación Francesa de Rugby (FFR) ha retirado la suspensión condicional del estadio “Aimé Giral”, hogar del club Perpignan. Esta sanción había sido impuesta previamente a raíz de los disturbios provocados por los aficionados durante el crucial partido de desempate por el ascenso al Top 14 contra el Grenoble.
Inicialmente, el club catalán fue multado con 25.000 euros y recibió una prohibición condicional para la celebración de partidos en su estadio. Sin embargo, la directiva del Perpignan manifestó su desacuerdo, argumentando que no era la entidad organizadora de dicho encuentro, y procedió a presentar una apelación. Esta estrategia fue similar a la adoptada por el Grenoble, que también logró una reducción en sus sanciones iniciales.
Tras una revisión exhaustiva, la comisión de apelación de la FFR consideró convincentes los argumentos presentados por el Perpignan. En consecuencia, se decidió levantar la suspensión condicional del estadio, aunque la multa original fue incrementada en 5.000 euros. El club ha acogido esta resolución como “lógica y justa”.
A pesar de este alivio, el Perpignan sigue bajo la amenaza de una nueva sanción. Esta vez, por incidentes distintos ocurridos durante un partido contra el Racing 92. Si esta segunda apelación no resulta favorable, el club podría verse obligado a disputar uno de sus próximos partidos como local en un campo neutral. La directiva del club ya ha recurrido también esta última decisión, enfatizando las medidas de seguridad adicionales que se han implementado en el estadio para prevenir futuros altercados.








