Los San Antonio Spurs ya no son una sorpresa. Han ganado 62 partidos, tienen una diferencia de puntos favorable, las métricas los favorecen y Victor Wembanyama se perfila como un futuro MVP.
Sin embargo, hay una incógnita que aún no se resuelve: ¿cómo se traducirá todo esto cuando el ritmo del juego disminuya drásticamente?
Eso es lo que sucede en los playoffs, y es ahí donde esto se vuelve interesante.
Wembanyama está lidiando con un problema en las costillas. Los Spurs afirman que es menor, y quizás lo sea. Pero los oponentes lo pondrán a prueba desde el principio y con frecuencia. Más golpes, más contacto, menos espacio.
Eso no es teoría, es baloncesto de postemporada.
Luego está la pregunta más grande: el ritmo.
San Antonio fue imparable para muchos equipos durante toda la temporada. Piernas jóvenes, ofensiva fluida. Eso no funciona de la misma manera en abril. Ahora es juego de media cancha, ejecución, paciencia.
Así que sí, son buenos. Muy buenos. Pero si esto se convierte en una batalla de desgaste, los Spurs están a punto de descubrir lo que aún no saben.
Presta atención también a Julian Champagnie. Cada equipo de playoffs necesita a ese jugador constante que no se ponga nervioso. Él ha sido así durante la temporada regular. Ahora veremos si eso se traslada a la postemporada.








