Si sientes que ha habido más silbidos en estos playoffs de la NBA, no te lo imaginas.
Los árbitros de la NBA están sancionando aproximadamente un 11 por ciento más de faltas personales por partido en la postemporada en comparación con la temporada regular, lo que sitúa a este año en camino de registrar uno de los mayores incrementos en la historia de la liga.
Desde la perspectiva de la NBA, esto es parte del juego.
“Hay una diferencia”, comentó Monty McCutchen, vicepresidente senior de desarrollo y entrenamiento de árbitros de la NBA, en el draft combine, según ESPN. “Pero sería muy difícil para los jugadores, entrenadores y árbitros si la intensidad de una serie al mejor de siete se trasladara a 82 partidos”.
En otras palabras, las apuestas cambian, y con ellas el ambiente.
La liga monitorea cada decisión de cerca, al igual que durante la temporada regular, con los árbitros revisando grabaciones después de los partidos y siendo evaluados a lo largo de la postemporada.
Aun así, el baloncesto de playoffs tiende a ser más físico, con márgenes más estrechos y emociones a flor de piel. Esta combinación a menudo resulta en un mayor número de faltas sancionadas.
La historia lo respalda. Esta es la 66ª vez en 80 temporadas que las faltas sancionadas aumentan de la temporada regular a los playoffs. Un incremento superior al 10 por ciento ha sido mucho menos común, ocurriendo solo en un puñado de ocasiones en las últimas décadas.
McCutchen afirmó que el objetivo no es ignorar los silbidos, sino gestionar el equilibrio entre lo físico y lo excesivo.
“No guardamos nuestros silbatos”, aseguró. “Estamos tratando de adaptarnos a la pasión de los playoffs de una manera que mantenga nuestros estándares”.
Ya ha habido momentos de tensión. El base de los Lakers, Austin Reaves, y sus compañeros se acercaron a los oficiales tras una derrota en el Juego 2 contra los Thunder para cuestionar supuestas inconsistencias.
El pívot de los Spurs, Victor Wembanyama, fue expulsado en otro partido tras un codazo que involucró al alero de los Timberwolves, Naz Reid, con el entrenador interino Mitch Johnson defendiendo posteriormente a su jugador.
El mensaje de la liga es claro: ser agresivo está bien. Ser brusco, no.
